Días antes de que se cumpla el aniversario del golpe de
Estado de 1973, 5.000 manifestantes reclamaron el fin de la impunidad por las
violaciones a los derechos humanos.
La principal manifestación tuvo lugar en la capital chilena,
donde unas 5.000 personas se dieron cita en el centro de Santiago para marchar
en romería hasta el memorial de las víctimas de la represión, en el cementerio
general. La marcha, convocada por la Asamblea Nacional por los Derechos
Humanos, transcurrió sin incidentes durante el recorrido de más de tres
kilómetros. Los manifestantes llevaban
pancartas con los retratos y los nombres de sus familiares detenidos durante la
dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y de los que nunca más supieron.
También portaban banderas de partidos de izquierda y grupos como el del Frente
Patriótico Manuel Rodríguez.
Al finalizar, decenas de encapuchados se infiltraron y se
enfrentaron con la Policía en las cercanías del cementerio general y agredieron
a varios periodistas, entre ellos, un integrante del canal Chilevisión, que
debió ser traslado en ambulancia. Los protagonistas de los incidentes lanzaron
piedras, palos y cócteles molotov a las fuerzas antidisturbios, que los
repelieron con camiones lanza aguas y gases lacrimógenos. Las agrupaciones exigen una postura más firme
a la presidente Michelle Bachelet en la adopción de medidas que pongan fin a la
impunidad que todavía rodea muchos casos de violaciones a los derechos humanos.
"Falta mucho por hacer en relación con la demanda de
verdad y justicia de lo ocurrido en la dictadura", declaró Lorena Pizarro,
líder de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, que agregó que
el "problema se selló en los 90 con la decisión de aplicar 'justicia, en
la medida de lo posible'", en alusión a las palabras del Patricio Aylwin,
el primer presidente tras el restablecimiento de la democracia.
Pizarro pidió a las autoridades que asuman las demandas
históricas del movimiento, como la degradación de los militares genocidas, el
cierre del penal de Punta Peuco -donde cumplen prisión los principales
represores- y la anulación del decreto ley de amnistía emitido en la dictadura.
Por otro lado, los organizadores de la marcha se quejaron de que la Intendencia
Metropolitana de Santiago no les autorizó a pasar por la calle Morandé,
contigua al Palacio de la Moneda, para celebrar un homenaje a Salvador Allende
frente a la estatua del presidente derrocado por Pinochet el 11 de septiembre
de 1973. (Fuente: infboabe.com)
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