Cómo se le explica a un padre que su hijo fallecido no puede
ser enterrado porque la producción de ataúdes está a la mitad, debido a la
carencia de latón?.
A Gloria, de unos 50 años, le tocó de sopetón enfrentar la
muerte de su único hijo el pasado fin de semana, tras un enfrentamiento entre
bandas delictivas en Petare. Pero ella, no sólo debió llorar a su cría y
desgarrarse en carne viva a la vera del cuerpo sin vida de su hijo, yacido a
unas dos cuadras de su casa, luego de un tiroteo entre bandas de ese sector
caraqueño.
Pues cuando apenas pudo recomponerse, y “refugiarse en
Dios”, tuvo que lidiar con la burocracia de retirar el cadáver en la morgue de
Bello Monte y, a la postre, ir de funeraria en funeraria para velarlo; y, como
si esto fuera poco, “suplicar por una urna… no hay urnas… dicen que no hay
material, mi hijo no es un animal”. Luego de algunas horas, logró ubicar un
ataúd en un pueblo aledaño a la capital venezolana y, por fin, despedirse
frente a la tumba de quien era el hombre de su casa.
Risas y lágrimas
Este tema se ha puesto sobre la mesa en las últimas semanas
en Venezuela, algunos aún permanecen incrédulos, empero una mayoría aplastante
parecieran aceptar. “Cualquier cosa que ocurra después que se roban 20.000
millones de dólares, que no haya urnas, no me parece algo descabellado”, afirma
Ely Mata, estudiante de arquitectura, en un foro sobre el futuro de los jóvenes
venezolanos al que estuvimos invitados en la Universidad Central de Venezuela.
De la misma manera, Ronald Cabrera, estudiante de derecho,
revela que “mientras estamos sentados aquí, muchas cosas pasan en la ciudad… A
veces uno se preocupa o nuestras madres, pero ¿qué hacemos?, ¿no vivimos?”.
Sin embargo, uno de los invitados al evento, dijo al
micrófono abierto algo aterrador: “No
es que te maten, es que te entierren… ni derecho a morirse tiene uno”, en
clara referencia al déficit de ataúdes en el país, lo que provocó de inmediato
algunas carcajadas -quizá de disimulo a la obstinación-. Y enseguida se hizo el
silencio que antecede la reflexión, o el temor a afrontar las cosas tal como
son. (Fuente: radio nederland)
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