Ray Whelan, director de Match Hostpitality, fue detenido en
el lujoso Hotel Copacabana Palace, donde se hospedan los jerarcas de la FIFA.
Está acusado de ser cabecilla de una red internacional.
La policía brasileña arrestó hoy al británico Raymond
Whelan, uno de los directores de la Match Hospitality, empresa contratista de
la FIFA, al que acusa de ser el jefe de una compleja red internacional de
revendedores de las entradas para el Mundial Brasil 2014. El prominente
ejecutivo de la proveedora oficial de paquetes de boletos del Mundial para
corporaciones fue detenido en el lujoso Hotel Copacabana Palace de Río de
Janeiro -donde se hospedan los jerarcas de la FIFA durante la Copa del Mundo-
como parte de la investigación que la policía brasileña lleva a cabo sobre la
reventa de entradas. De acuerdo con la policía, en la habitación del empresario
fueron encontrados cerca de cien entradas para el Mundial. Las autoridades de
Río informaron que pasaría la noche en un cuartel policial. La detención
preventiva fue ordenada por el juez de Río de Janeiro luego de que fuera
identificado como jefe del grupo por un abogado detenido en la operación que
aceptó colaborar con las investigaciones a cambio de beneficios en las penas.
Whelan fue detenido en desarrollo de una operación
"Jules Rimet" -por el nombre del primer presidente de la FIFA-
realizada por la Policía Civil del estado de Río de Janeiro para identificar al
supuesto cabecilla de una organización desmontada la semana pasada con la
detención de once personas acusadas de revender por altos precios entradas para
el Mundial que la FIFA había destinado a confederaciones, selecciones y
empresas. En los operativos se incautaron 131 boletos, de los que 70 estaban
destinados originalmente a paquetes ofrecidos a empresas.
Match Hospitality fue la empresa escogida por la FIFA para
ofrecer las entradas del Mundial en paquetes reservados por empresas y para
operar las acomodaciones hoteleras para los futbolistas de las diferentes
selecciones y los dirigentes del órgano rector del mundo. Un portavoz de Match
Hospitality no respondió de inmediato a una solicitud de declaraciones sobre la
detención del ejecutivo. La compañía pagó 240 millones de dólares para prestar
servicios durante los mundiales de 2010 y 2014.
Las entradas eran manejadas por el empresario
franco-argelino Mahamadou Lamine Fofana, uno de los detenidos la semana pasada
y en cuyo teléfono móvil fueron identificados decenas de llamadas para
integrantes de la Match Hospitality. Los investigadores sospechaban que la
fuente de los boletos, vendidos después a precios muy superiores, "era
alguien de las altas esferas", con conexiones con la FIFA y Match
Hospitality. A los miembros de la organización investigada se les incautaron
entradas para el Mundial que pertenecían a dirigentes de diferentes países,
confederaciones y empresas que habían comprado paquetes.
La reventa de entradas por precios superiores a los
nominales constituye un delito en Brasil y va en contra de las reglas de la
FIFA. Horas antes, el organismo rector del fútbol había informado que
proporcionó a la policía las listas de números telefónicos de su personal y
prestadores de servicios, incluido Match. La empresa se había deslindado del
escándalo de reventa mediante un comunicado. "Match Hospitality ayudará
plenamente a que la policía investigue este asunto. Es importante subrayar que
ningún miembro del personal de Match Hospitality se ha involucrado con algo de
esto", señaló la compañía. La empresa informó que investigará las
denuncias y anunció que cancelará todos los boletos adquiridos por la Atlanta
Sportif Management, la empresa del franco-argelino.
"Como cliente de la Match Hospitaliy, la Atlanta
Sportif compró 105 paquetes de entradas hospitality (de primera clase) para
siete partidos del Mundial por 121.750 dólares. Como parte del acuerdo, esa
empresa aceptó las reglas de venta, incluyendo la cláusula que prohíbe revender
cualquier paquete hospitality", según la nota. De más de tres millones de boletos emitidos
para el torneo, 445.500 se entregaron a Match, de acuerdo con la FIFA. Las
entradas que no se hubieran vendido o usado debían devolverse a la FIFA u
ofrecerse al público.
La semana anterior, la policía estimó que la operación de
reventa se estaba embolsando más de un millón de reales (455.000 dólares) por
cada encuentro mediante la reventa de entradas en el mercado negro. Los
revendedores esperaban obtener 16.000 dólares por boleto para la final del 13
de julio en Río, dijo el inspector Fabio Barucke.
Philippe Blatter, sobrino del presidente de la FIFA Joseph
Blatter, encabeza una compañía que es accionista de Match Hospitality. La FIFA
ha manifestado su intención de colaborar con las investigaciones de la policía
brasileña y advirtió que "cualquiera que cometa un delito será sancionado,
sin importar quién sea", afirmó hoy la portavoz de la Federación, Delia
Fischer, al referirse nuevamente a la "Operación Jules Rimet". El
fiscal Kac indicó que se investiga también el papel de varias federaciones de
fútbol en la eventual reventa de ingresos de cortesía a través de esta red
criminal. (Fuente: AP - AFP – EFE)
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