El obispo debe condenar las ideologías políticas contrarias
al pueblo católico, señala en parte el documento divulgado por la Diócesis de
Ciudad Del Este, el comunicado se da a conocer días después de que el obispo
Rogelio Livieres se reuniera con dirigentes políticos de la zona para escuchar
sus respectivas propuestas de gobierno,
el texto agrega en otro párrafo que el obispo tiene el deber moral de hacerlo. (Foto: Diócesis
de Ciudad del Este)
El Obispo goza de la prerrogativa de “Doctor auténtico de la
Iglesia”, y considerando que la Iglesia particular (diócesis) es una comunidad
de fe, de gracia, de caridad y de apostolado; tenemos que afirmar que estas
características esenciales de la comunidad cristiana encuentran su radical
unidad y armonía en la figura del Obispo. Por lo tanto, tiene el deber moral de
velar por la buena administración de todos estos bienes que favorecen la salud
de las almas y testimonian la presencia de Cristo en su Iglesia.
El Obispo tiene el deber moral de condenar las ideologías
políticas contrarias al pueblo católico y prevenir sobre los peligros que
comportan las mismas.
El Obispo tiene, entre sus diferentes ministerios: el
anuncio la Palabra de Dios (cf. Rm 1,1) y la defensa al pueblo cristiano de los
errores que lo amenazan (cf. Hch 20, 29; Flp 1, 16). Una de las tareas que
comprende el ministerio episcopal es la proclamación constante de los
principios morales del orden social.
De este modo se introduce la orientación que debe dar un
obispo sobre los candidatos a gobernante de un País, lo cual no significa
intromisión en política, sino que el Obispo tiene el deber moral de condenar
las ideologías políticas contrarias al pueblo católico y prevenir sobre los
peligros que comportan las mismas. De este modo estará cumpliendo su función
pastoral de velar por la salud espiritual de su rebaño, y se debe aclarar que
no significa este acto la abrogación del derecho de indicar a los fieles sobre
el candidato a elegir, sino de decir cuáles son las propuestas que están o no
en consonancia con la moral y responden a los principios establecidos en la
Doctrina Social de la Iglesia.
El Obispo no puede omitir una orientación, cuando los
derechos de la persona humana o la salvación de las almas lo exijan, es su
deber dar un juicio, fundado sobre la Revelación, acerca de las realidades
concretas de la vida humana: en particular, cuanto concierne al valor de la
vida, el significado de la libertad, la unidad y la estabilidad de la familia,
la procreación y la educación de los hijos, la contribución al bien común y al
trabajo, el significado de la técnica y la utilización de los bienes
materiales, la pacífica y fraterna convivencia de todos los pueblos.
El Obispo tiene la obligación de mostrar un especial interés
por “conocer bien las necesidades de los fieles, las condiciones sociales en
que viven” (Dec. Christus Dominus, n. 16). Y para prevenir el daño que pueda
ocasionar una ideología política contraria a la moral o a los principios que
garantizan la plena realización de la libertad, la justicia y de la paz; el
Obispo debe condenar con fuerza las ideologías políticas que contradicen los
mencionados criterios, porque es su deber como Pastor de almas.
Fuete: Diócesis de Ciudad del Este.

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