Don Francisco Espínola, sin otro título que el de bachiller
Agropecuario y ante la necesidad de abaratar costos, facilitar el trabajo del
campo y de crear una innovación, fabricó un tractor movido netamente a
electricidad para cortar el césped de su granja, ubicada en la ciudad de Valenzuela.
Representantes de Itaipu y de la FPTI fueron hasta el lugar para analizar el
invento y se quedaron muy satisfechos por el trabajo casi “artesanal” del
inventor. (Foto: Asesoría de Comunicación Social Itaipu)
Francisco Javier Espínola logró mediante su tenacidad y
creatividad inventar un tractor eléctrico “cortacésped” propulsado en 220
voltios. Al tener el producto hecho, buscó presentar su trabajo a Itaipu. Al
enterarse que la Binacional presentó el primer vehículo eléctrico paraguayo
“Aguará” en la última edición de la Expo Mariano Roque Alonso, fue hasta el
stand para contactar con el superintendente de Movilidad Eléctrica, Carlos
Melgarejo.
El sábado 21 de julio, Melgarejo juntamente con Juan
Domaniczky, coordinador del Centro de Innovación en Tecnologías Energéticas de
la Fundación Parque Tecnológico de Itaipu (FPTI) viajaron hasta la granja de
Espínola, ubicada en Valenzuela, departamento de Cordillera, para observar el
invento.
El viaje no fue en vano porque pudieron comprobar el gran
trabajado realizado por el granjero, que dentro de su escaso presupuesto, logró
inventar una novedosa cortadora de pasto -tipo tractorcito- utilizando energía
eléctrica en vez de derivados de petróleo.
“Mi podadora surgió por una necesidad tremenda de querer
mejorar la granja ya que me llevaba muchos días carpir todo el pasto. Demasiado
quería para mi tractorcito, de esos que cortan el césped, pero era muy caro,
así que dije que iba a fabricar uno y como tenía muchas cosas para reciclar
comencé a armar la idea que tenía en mi cabeza”, recordó Espínola.
El trabajo no fue fácil, sin embargo, terminó de
materializar su idea tras seis meses de trabajo. “ Muchas cosas me faltaban,
buscaba entre hierros viejos, lo que tenía readaptaba mediante el tornero. Lo
que más me costó hacer del tractorcito fue el sistema tracción y adaptarlos al
sistema de trasmisión. La dirección fue muy fácil porque aplique geometría
común”, aseguró.
El armaje del tractorcito (cortadora de césped) es de
madera, no le alcanzó el presupuesto para hacer la carrocería de metal, por su
parte, las ruedas eran partes de un carrito que utilizaba para dar de comer
pollos.
“Cuando tuve todo el equipo comencé a armar y de a poco me
salió. A veces iba a la casa de mi vecino, que tiene un tractorcito naftero
John Deere, y medía la distancia porque no debía fallar en el espacio que entre
el conductor con el volante y la altura”, recordó.
Cuando su invento cobró vida lo probó, pero tuvo problemas,
patinaba la máquina cuando iba cortando el pasto. “Tenía dos rueditas traseras,
pero después volví a pensar bien y dije que me convenía que sea dual las ruedas
traseras y ahí dejó de patinar”, comentó.
Más económico que el
naftero
Espínola utilizaba una desmalezadora que funcionaba a nafta
y ante el tamaño de su granja le llevaba una buena cantidad de dinero mantenerla
limpia. “Gastaba mucha plata, además, a veces no tenías la nafta, tenía que ir
a la ciudad a comprar, tenías que usar aceite, sin embargo, con la electricidad
no tuve problemas, además, consume poco porque es de 3 HP y de 220 voltios.
Jamás noté que hubo una diferencia grande en mi factura de la ANDE desde que
usé mi tractorcito”, señaló.
Fuente: Asesoría de Comunicación Social Itaipu.

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