Este año, el
Día Mundial sin Tabaco llega en un momento en que la industria del tabaco está
adoptando medidas cada vez más agresivas para socavar los esfuerzos encaminados
a reducir la amenaza mundial que representa el tabaco. Mientras los gobiernos y
la comunidad sanitaria internacional tratan de poner en práctica medidas
eficaces para contener el consumo de tabaco y proteger la salud de las
personas, esas medidas enfrentan la oposición agresiva de una industria cuyos
productos causan la muerte.
El tabaco
mata causando cáncer, enfermedades cardíacas y enfermedades respiratorias. Es
uno de los factores de riesgo evitables de las enfermedades no transmisibles.
Todos los años mueren alrededor de 5 millones de personas por consumir tabaco.
Otras 600.000 personas mueren por exposición al humo ambiental.
El consumo
de tabaco tiene enormes y perniciosas ramificaciones. Obstaculiza el desarrollo
y agrava la pobreza. El tabaco y la pobreza forman un círculo vicioso, ya que
los pobres son quienes más fuman y sobrellevan las cargas económica y sanitaria
que impone el consumo de tabaco. El dinero gastado en tabaco no puede
utilizarse para pagar la alimentación, la educación ni la atención de la salud.
Y donde está creciendo más rápidamente el consumo de tabaco es en los países de
bajos ingresos, que son los que están menos preparados para hacer frente a sus
consecuencias.
El mundo ha
establecido instrumentos eficaces para luchar contra el consumo de tabaco y
evitar que la industria tabacalera diluya las políticas de salud pública. El
Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del
Tabaco, que tiene 174 Partes, se convirtió en uno de los tratados de más rápida
adopción en la historia de las Naciones Unidas después de su entrada en vigor
en 2005. En la Declaración política aprobada el año pasado en la Reunión de
Alto Nivel sobre las Enfermedades No Transmisibles, la comunidad internacional
reiteró su determinación de reducir el consumo y la disponibilidad de tabaco.
Controlar el
consumo de tabaco es esencial para el logro de nuestros objetivos mundiales de
desarrollo. Si no intensificamos nuestros esfuerzos en ese sentido, el tabaco
podría matar hasta 1.000 millones de personas en este siglo. Los intereses de
la industria del tabaco y de la salud pública están directamente opuestos.
Desde la entrada en vigor del Convenio Marco, la industria de tabaco ha estado
oponiéndose a las medidas de protección sin ninguna consideración por la salud
de la población. Pero estamos logrando progresos: algunos países han reducido
el consumo hasta en un 25% en solo tres años de aplicación de fuertes medidas
de control del tabaco, en consonancia con el Convenio Marco.
En este Día
Mundial sin Tabaco, insto a todos los gobiernos y a la sociedad civil a evitar
que la industria del tabaco frustre la aplicación del Convenio Marco.
Resistamos los embates de la industria e impulsemos nuestro ideal de un mundo
libre de tabaco.
Fuente: Centro de Información de las Naciones Unidas en Asunción

No hay comentarios:
Publicar un comentario