De vacaciones en
Italia, el esposo de la canciller alemana viajó hasta
su destino en una compañía de bajo coste.
De haberla acompañado, Joachim Sauer tendría que haber pagado 1.300 euros, al
ser una cuestión privada. El matrimonio procura llevar una vida austera, también cuando están de vacaciones.
La canciller, por ejemplo, suele llevar la misma ropa, su marido compra en el supermercado como cualquier ciudadano común, y cuando viajan no incurren en grandes derroches.
La canciller, por ejemplo, suele llevar la misma ropa, su marido compra en el supermercado como cualquier ciudadano común, y cuando viajan no incurren en grandes derroches.
Han decidido ir de vacaciones a la isla
de Ischia, frente a las costas de la ciudad Nápoles, un destino donde la pareja
acostumbra a pasar las vacaciones desde hace años. Prueba de ello es que la
canciller alemana es ciudadana honoraria de la una pequeña localidad de la
isla, Serrara Fontana.
Como señala el corresponsal (José Pablo Jofré , del diario español ABC), esta austeridad
de gasto puede deberse a su pasado germano-oriental, cuando no
había tanto consumo durante la Guerra Fría en esa parte del país con respecto a
la vecina Alemania Occidental.
Pero más allá de ser cuidadosos con su manera de vivir, la pareja da ejemplo
de cómo actuar en época de crisis, una actitud que en Alemania no tiene nada de
especial: sentido común, ante todo, y después la necesidad de ser transparentes
y claros a la hora de ocupar un cargo público. Por eso en el país europeo, la
pareja del canciller de Alemania, que es la manera común de denominar al jefe
de Gobierno, debe pagar el transporte en el avión oficial por
ser un asunto privado, aunque esté acompañando a su consorte.
Pocas cuestiones están sujetas a una doble interpretación, y a la mínima
sospecha de corrupción, la dimisión es presentada en el acto. Un ejemplo de
ello lo dio hace pocos días Zu Guttenberg, ex ministro de
Economía y luego de Defensa del Gobierno de Merkel, que renunció a su cargo al
descubrirse que había plagiado su tesis doctoral en un 20%.
También tuvo que dimitir el ex presidente Christian Wulff
tras comprobarse que había recibido un crédito beneficioso para financiarse una
casa, y que un amigo le había pagado unas vacaciones. También el ex
presidente Horst Koehler tuvo las de perder por sólo declarar que la
presencia alemana en Afganistan era importante por motivos comerciales.
Por eso no es raro que la ONG Transparency International,
la organización internacional más importante dedicada a combatir la corrupción
política, tenga su sede en Berlín.
Fuente Infobae.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario