sábado, marzo 24

Religion: suman testimonios a la investigación del proceso de beatificación de Monseñor Van Aaken

Siguiendo con la investigación del proceso de beatificación de Mons. Agustín Van Aaken, promovida por  el Obispo de Ciudad del Este, la encargada de reunir las informaciones para esta causa, Julia Sanchez, se entrevistó con el Rvdo. P. Wilfrido Moschner, sacerdote de la Congregación del Verbo Divino y Párroco de una parroquia de la Diócesis de Encarnación. El citado sacerdote, relató durante la entrevista que conoció y compartió con Mons. Agustín  y mencionó de que éste sabía acercarse a la realidad de la gente, preocupándose siempre  por fortificar la  fe  de los demás y los ayudaba a solucionar problemas.

Monseñor Rogelio Livieres inició en el mes de marzo del 2011 los estudios previos al proceso de beatificación del segundo Obispo de la Prelatura de Alto Paraná, hoy Diócesis  de Ciudad del Este, quien dejó sus profundas huellas como Obispo de esta zona, y a esto va sumado el testimonio de personas que se vincularon a él.
Ya se mencionó en otros artículos de esta página que el gran desafío que Mons. Agustín asumió, fue la creación de nuevas parroquias, búsqueda de agentes pastorales que puedan colaborar y aumentar los movimientos de los laicos. Esto, dio como resultado que a  los diez años de su episcopado, la Prelatura ya contaba con dieciocho parroquias, unas trescientas sesenta capillas, seis congregaciones masculinas y trece femeninas.
Esta fuerte voluntad, quizá fruto de su experiencia de la guerra mundial que vivió siendo joven, fue la que le ayudó a cumplir sus objetivos pastorales con sencillez y con el amor que sentía por el rebaño de Dios que le correspondía guiar como autoridad de la Iglesia Diocesana local.
Según el testimonio del P. Wilfrido, en el año 1969 él conoció a Mons. Agustín Van Aaken, en Encarnación, cuando éste era Cura Párroco de la Parroquia San Roque González de Santa Cruz. “Mons. Agustín era muy consecuente y coherente al respecto de lo que enseñaba y actuaba, se notaba en su vida que había una unidad, como un cuerpo entero”. Señaló acerca de la vida espiritual que llevaba Mons. Agustín.
El P. Wilfrido recordó una experiencia en particular; “Cuando solicité a Mons. Van Aaken que una Comunidad Religiosa se instalara en mi parroquia para que realizara trabajos pastorales, esperé una respuesta, sin embargo no hubo ninguna. Cuando le pregunté la razón simplemente me contestó: Ese proyecto no iba a salir bien”. En lugar de que esto molestara al párroco, este aceptó la decisión de Monseñor pues sabía que el mismo era una persona con gran sabiduría y que conocía muy bien las virtudes, cualidades y defectos de la gente.
Resaltó también que Monseñor Van Aaken sabía acercarse a la realidad de la gente, preocupándose siempre  por fortalecer su fe y amor místico; los ayudaba a solucionar problemas parroquiales y a reconciliarse entre sí, clara señal de que supo poner criterios comunes en la parroquia.
Acerca de los consejos que daba, declaró que los impartía con sabiduría, pero con la libertad de que la gente lo siga o no. Las palabras que el Pbro. Wilfrido utilizó para terminar esta entrevista fueron: “Yo siento que podía haber estado más cerca de él”, palabras que reflejan alegría por haber conocido a este Pastor de  la  Iglesia y tristeza por los momentos que quedaron atrás.

Fuente: Diocesis de Ciudad del Este.

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