domingo, febrero 19

Diócesis critica a sus fieles


En los últimos días en varias estaciones de radio de la zona y en las redes sociales se realizaron cuestionamientos a la Iglesia Católica, cuando varios seminaristas fueron fotografiados pidiendo limosna en puntos de gran circulación de la ciudad. En un informe oficial divulgado por la Diócesis de Ciudad del Este, intentan minimizar el hecho, a continuación divulgamos el texto remitido a los medios de la zona al quer titularon Pedir limosna: ¿Es una vergüenza para un católico? ¨.


 En los últimos días, algunos seminaristas diocesanos y hermanas de la Comunidad Misionera de Jesús salieron a pedir la colaboración de la gente para la construcción de una capilla. Esta futura capilla será dedicada a la oración, la celebración de los sacramentos – especialmente la Eucaristía-, y muchos otros actos de piedad que favorecen la santificación.

Pero, ''es un acto vergonzoso este hecho de que estos jóvenes estén pidiendo limosna por las calles''. Esta fue la expresión de una persona que apareció en la página de una red social. Por esta razón, es bueno aclarar un poco el término ''limosna'', que últimamente se encuentra muy tergiversada.

Juan Pablo II, en su catequesis, explicó justamente el sentido de la limosna y dice que se debe distinguir aquí el significado objetivo de este término del significado que le damos en nuestra conciencia social. Porque atribuimos frecuentemente al término «limosna», en nuestra conciencia social, un significado negativo.

En la actualidad, vemos a personas que piden limosna por las calles y muchas veces, podemos no estar de acuerdo con el que hace la limosna por el modo en que la hace. Podemos también no estar de acuerdo con quien tiende la mano pidiendo limosna, en cuanto que no se esfuerza para ganarse la vida por sí. Podemos no aprobar la sociedad, el sistema social, en el que haya necesidad de limosna. Sin embargo, el hecho mismo de prestar ayuda a quien tiene necesidad de ella, el hecho de compartir con los otros los propios bienes, ''debe suscitar respeto''.

La «limosna» en sí misma, como ayuda a quien tiene necesidad de ella, como «el hacer participar a los otros de los propios bienes», no suscita en absoluto una asociación negativa.
Aquí tocamos el núcleo central del problema. En la Sagrada Escritura y según las categorías evangélicas, «limosna» significa, ante todo, don interior. Significa la actitud de apertura «hacia el otro». Precisamente tal actitud es un factor indispensable de la «metanoia», esto es, de la conversión, así como son también indispensables la oración y el ayuno. En efecto, se expresa bien San Agustín: «¡Cuán prontamente son acogidas las oraciones de quien obra el bien!, y esta es la justicia del hombre en la vida presente: el ayuno, la limosna, la oración»: la

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