Como lo viene realizando desde el 2003, el Brasil de nuevo confirmo la movilización de sus tropas hacia la frontera para finales de noviembre, primeros días de diciembre. A diferencia de años anteriores, ahora con casi dos meses de anticipación, informó de la decisión al Ministerio de Defensa Nacional.
La movilización de hombres del ejército brasileño, si bien se extenderá a lo largo de la frontera oeste, límites con Argentina, Uruguay y Paraguay, por lo general y a juzgar por movilizaciones anteriores, llamativamente el mayor despliegue se realiza en la zona de Foz de Yguazú, Brasil y Ciudad del Este Paraguay.
Empresarios y comerciantes de la zona, al conocer de la decisión, coincidieron en manifestar que es evidente que la intensión es desalentar la presencia de compristas brasileños, que por lo general, se incrementa con la llegada del último mes del año.
El sector sostiene que no molesta los controles, si el ambiente de guerra que se instala en la frontera, lo que causa muy mala impresión. “Quien quiere venir a un lugar donde ve a soldados con poderosas armas en la mano, para eso está la Policía Federal y la Policía Civil ”, refirió un comerciante consultado al respecto.
Para la tarea de fiscalización, sostienen, esta la Receita Federal , que es la aduana. Se trata de una nueva edición de la Operación Frontera Sur que, de acuerdo a los datos, pretende movilizar a más de 10 mil militares. La información fue confirmada por el propio embajador brasileño en Asunción, Eduardo Dos Santos. Este año la intensión es que militares paraguayos participen como observadores de las maniobras militares.
PODER DE POLICIA. Cabe recordar que en agosto pasado el Senado Federal del Brasil aprobó el proyecto que otorga poder de policía al Ejército, Marina y Aeronáutica en las regiones de fronteras. Es decir en esta edición de Frontera Sur, los militares ya no serán meros espectadores.
La disposición permite a los militares realizar patrullas, controles y detenciones de personas e incautaciones de vehículos, embarcaciones y aeronaves.
El proyecto fue presentado en diciembre del año pasado por el propio Luis Inacio Lula Da Silva, presidente del Brasil, asegurando que la intensión es que el ejército del Brasil tenga un papel más activo en la defensa de la soberanía y el combate a delitos transnacionales como el narcotráfico, tráfico de armas y contrabando.
TEMOR . Se teme que la presencia militar permanente termine por desalentar definitivamente la venida de compristas y turistas a Ciudad del Este. Este último sector muchas veces sometido a todo tipo de vejamen al regresar al Brasil al ser tratados como contrabandistas, pese a la existencia de una cota de compra de 300 dólares libre de impuesto vigente entre ambos países.

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